Los investigadores clasificaron las condiciones en tres grupos: neurodesarrollo mental, físico y otros. Los resultados mostraron que la prevalencia de la discapacidad se incrementó un 16,3 por ciento desde el periodo 2001-2002 al 2009-2010.
La buena comunicación entre traumatólogos y radiólogos evita que las radiografías sean meramente descriptivas, y que puedan en cambio aportar la información necesaria demandada por cada especialista para conseguir un diagnóstico eficaz.