El impacto de un avión a 710 kilómetros por hora contra un rascacielos puede causar su derrumbe, pero no garantiza que bajo los escombros, el fuego y la muerte no sobreviva, intacto, un pequeño trozo de papel. El Museo Nacional de Historia de América Smithsonian, en Washington recoge en una exposición llamada "11-S: Recuerdo y Reflexión", todos aquellos restos que quedaron de la caída del WTC.